Sífilis

Sífilis

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual, endémica, contagiosa, generalmente crónica, producida por el Trepnema Pallidum, con excepción de la sífilis congénita, adquirida por el feto por contagio de su madre enferma.

Este microorganismo es una bacteria móvil espiroforme (con forma de hilo en espiral), perteneciente al orden Spirochetales, familia Treponemataceae.

Su diámetro es de 0,1 a 0,2; micrones y su longitud entre 5 y 15 micrones. Puestas una detrás de otra, entre 70 y 200 espiroquetas medirían alrededor de un milímetro.

Esta bacteria se multiplica por división simple con división transversal. Al contrario de otras bacterias de su familia, sólo se puede cultivar in vitro durante un breve período, con un máximo de supervivencia de 7 días a 35 °C, en medio particularmente enriquecido y en presencia de CO2 por sus particulares exigencias nutritivas y metabólicas.

En nitrógeno líquido se mantiene su vitalidad, y prolifera de manera excelente en testículos de conejo. En sangre conservada en hemoteca para transfusiones la bacteria sobrevive entre 24 y 48 horas.


La infección es a través de las mucosas oral, genital o anal por el Treponema Pallidum. Es un organismo muy contagioso, se ha establecido que la cantidad de espiroquetas necesaria para infectar al 50 % de las personas es de sólo 57.


Síntomas


Después del contagio, generalmente a las tres semanas, aparece una lesión, primero pustular y luego ulcerada. La úlcera se asienta sobre una base dura, muy infiltrada con afectación de los ganglios linfáticos regionales (Sífilis primaria).

A las 6-12 semanas los treponemas que se han difundido por el organismo, provocan el cuadro clínico de la sífilis secundaria, con manifestaciones preferentemente cutáneas, muy variables, en forma de erupciones múltiples generalizadas, que suelen durar unas semanas. En un plazo muy variable comienza la sífilis tardía.

La sífilis clásica presenta cuatro fases bien distinguibles:

1. Lesión primaria o Chancro (duro).
2. Sífilis secundaria o Mucocutánea.
3. Fase de latencia.
4. Sífilis terciaria o de secuelas.
 

Lesión primaria (chancro)

Tras la infección el T. Pallidum se disemina rápidamente por todo el organismo, como ya se indicó los primeros síntomas, son locales y aparecen hasta pasadas unas tres semanas y consisten en la aparición de una pápula (elevación de la piel) en la zona de inoculación.

Las lesiones en varones heterosexuales son frecuentes en el pene, en los homosexuales en la boca o ano; en las mujeres en cérvix y labios menores.

En ambos sexos las lesiones se convierte rápidamente en una úlcera indolora de bordes de consistencia típicamente dura, como el cartílago de la oreja.

No son raras las lesiones iniciales atípicas, sin ulceración.

Tras una semana, aproximadamente, desde la aparición del chancro, se desarrollan adenopatías (tumefacción de los ganglios linfáticos) regionales; inguinales o en el cuello.

El chancro cura habitualmente en unas seis semanas, pero las adenopatías duran mucho más; hasta meses.

Sífilis secundaria

Aún antes de la desaparición del chancro, pero a veces tras la misma, aparecen las lesiones de la sífilis secundaria, que consisten en lesiones mucocutáneas (sifílides), localizadas o generalizadas (pueden afectar a las palmas, plantas, cara y cuero cabelludo).

Máculas (manchas) rosadas de entre 0,5 a 1 cm., pápulas (bultos en la piel) rojizas de similar tamaño, incluso ulceras. Usualmente coexisten varias de estas formas, y a veces son difíciles de distinguir.

En las zonas húmedas se erosionan formando los condilomas latos; muy contagiosos. También se presentan adenopatías generalizadas y otros síntomas como dolor de garganta, fiebre, malestar general y dolor de cabeza.

La sífilis secundaria evoluciona a sífilis terciaria con la aparición de eczema, ulceras en las mucosas, pénfigo, lesiones óseas y viscerales.

 

Sífilis terciaria o avanzada

 

Cuando el padecimiento continúa sin tratamiento ocurre la etapa tardía. La bacteria permanece en el organismo dañando órganos internos, incluyendo el cerebro, nervios, ojos, corazón, vasos sanguíneos, hígado, huesos y articulaciones. Puede causar incapacidad o incluso la muerte.

 

Diagnóstico


Durante la etapa primaria, el médico puede analizar el líquido de la llaga y así podrá determinar si se trata de sífilis. Al poco tiempo de que ocurre la infección, el organismo produce anticuerpos que pueden ser detectados mediante un análisis de sangre.
 

Tratamiento

 

La sífilis se puede curar con antibióticos. Si el tratamiento se lleva a cabo durante la etapa primaria, las úlceras desaparecerán y pueden prevenirse las etapas posteriores de la enfermedad. Si el paciente ya se encuentra en una etapa más avanzada se requerirán mayores dosis de medicamento.

 

Después del tratamiento, el pronóstico para la primera y segunda fase, así como la etapa latente, es favorable,  pero en los casos de etapa tardía, el paciente puede haber sufrido lesiones irreversibles en el cerebro y el corazón.



Fuentes


Caicedo Daniela, Armas CLAUDIA, Bonilla Gabriel. Presentación clínica inusual de sífilis secundaria. Rev Fac Cien Med Quito 2006; 31(3-4): 82-84
José Otte. El gran libro de la salud, enciclopedia médica. Editorial Reader´s Digest, 1971:523-524.
Glosario-enfermedades-multilingüe.

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