Macrofalosomía

Macrofalosomía

Se conoce como macrofalosomía, también llamada a veces macropene, a la condición genética de algunos hombres que poseen un pene de muy grandes dimensiones, mucho más de lo que se consideraría normal para el común denominador de los hombres.

 

Principalmente, este término se aplica al pene en estado de erección, pero de igual modo alude a un pene de gran tamaño estando en estado flácido o de reposo.

 

Algunos consideran erróneamente a la macrofalosomía una enfermedad como tal, llegando a relacionarla incluso con la elefantiasis y la acromegalia, siendo ésta (la macrofalosomía) una condición genética, dependiente principalmente de los caracteres sexuales heredados por el individuo a través de sus progenitores.

 

Es solo en casos muy excepcionales de hombres macrofalosómicos que sí se la puede llegar a considerar como una enfermedad por sí misma cuando el individuo en cuestión, siendo ya un hombre adulto (no adolescente) sigue presentando un lento y progresivo crecimiento del pene a lo largo del tiempo, pero en estos casos muy particulares, el crecimiento peneano pospubertad no se debe de ningún modo a causas genéticas, sino más bien esto obedece a un desorden de carácter hormonal, ubicado a nivel de la glándula Hipófisis, la cual es responsable (entre otras cosas) de controlar el crecimiento de cada una de las partes del cuerpo.

 

Recordemos que el crecimiento del pene y del cuerpo en general cesa al finalizar la adolescencia; esto es, en los varones, aproximadamente entre los 18 y 20 años de edad; cualquier crecimiento peneano que se produzca más allá de éste período de tiempo se considera ya como anómalo y debe ser atendido por los especialistas médicos pertinentes, valga decir, sexólogos o endocrinólogos.

 

En algunos casos de hombres macrofalosómicos con tamaños de penes realmente muy exagerados, la realización del acto sexual resulta sumamente incómodo para ambas partes de la pareja, tanto para el hombre por la imposibilidad de llegar a penetrar a fondo a su pareja como para su pareja, por la incomodidad y el dolor que produce la penetración en sí.

 

La mayoría de éstos individuos se ven obligados a mantener coitos en ciertas y determinadas posiciones muy inusuales y, tratando en la medida de lo posible, el evitar las penetraciones muy profundas, así como también el abstenerse en realizar coitos con embates copulatorios muy enérgicos, lo cual conduciría obviamente a una relación sexual por demás, molesta y dolorosa.

 

Fuentes

 

Javier Eslava Schmalbach, Oscar Guevara Cruz, Pablo Gómez Cusnir. Semiología Quirúrgica. Universidad Nacional de Colombia, 2007.

¿Quieres conocer más sobre los temas que a ti te interesan de Salud180?
Únete al servicio de Alertas y recibe las noticias más relevantes en tu correo electrónico.
Comentarios