Grasa corporal

Grasa corporal

La grasa en el ser humano y en la mayoría de los seres vivos es necesaria para la vida.

 

Los animales guardan la energía sobrante en forma de grasas. El ser humano acumula esa energía sobrante bajo la piel o entre las vísceras.

 

Los adipocitos son las células especializadas en formar y almacenar grasa. La grasa superficial sirve como aislante del frio/calor, como protección de golpes y como reserva energética. La grasa visceral sirve como reserva energética y como protección de las vísceras.

 

Cada especie animal guarda las reservas de grasa según sus necesidades. Los carnívoros de caza, leones por ejemplo, la guardan principalmente entre las vísceras, al igual que la mayoría de los machos humanos, los que les permite correr y saltar sin dificultad.

 

Los animales que no tienen que correr la aprovechan como aislante y la acumulan principalmente bajo la piel, como los delfines. Las mujeres también reservan la gran parte de sus cúmulos de grasa bajo la piel.
 

El ser humano tiene tres formas básicas de reservas de grasa:

  • Entre la piel y la fascia superficialis (celulitis)
  • Entre la fascia superficialis y la aponeurosis muscular (cartucheras)
  • Entre las vísceras y rodeando a estas (tripa)

Entre la piel y la fascia superficialis
 

La primera forma y la primera capa es justo bajo la piel, es el aislante que necesita el organismo para protegerse de los cambios de temperatura, además de ser una extensa capa de reservas energéticas que prácticamente recorre todo el cuerpo.
 

Esta capa está muy influenciada por la alimentación, el deporte y menos por la genética que el resto de las capas y es la capa más fácil de reducir debido al gran tamaño de los lipocitos y que estos segregan mas leptina.

 

Esta capa es la culpable de la celulitis o piel de naranja (Lipodistrofia ginecoide). La grasa en esta zona se encuentra bajo la piel y anclada mediante tabiques que se organizan perpendiculares a la piel.

 

Cuando aumenta la grasa acumulada, el organismo lo hace aumentando el tamaño de las células que al estar ancladas a la piel modifican el aspecto superficial de esta, produciéndose la celulitis o piel de naranja según el caso.
 

Entre la fascia superficialis y la aponeurosis muscular
 

Separada de la anterior capa por la fascia superficiales es una capa de grasa de reserva, en la que la alimentación y el ejercicio tienen menos influencia y la genética y el género prevalecen con más fuerza.

 

Aun así, esta como las otras dos, con una reducción drástica de calorías y un aumento considerable de la actividad física puede reducirse drásticamente.
 

Al ser una capa de reserva, el organismo espera hasta el último momento para movilizarla, por lo que en la mayoría de las ocasiones, solo con ejercicio no se puede perder.

 

Para movilizar esta grasa hace falta una reducción considerable de la ingesta de calorías durante un largo periodo de tiempo. O bien utilizar métodos quirúrgicos.

Grasa visceral

 

En el periodo evolutivo permita a los hombres guardar grandes reservas de grasa sin que perjudique su movilidad, es decir, la posibilidad de correr, trepar y saltar para poder seguir cazando.

 

Pero esta grasa acumulada cuando es excesiva comprime las vísceras, los pulmones e incluso el corazón, dificultando la respiración y el correcto funcionamiento de nuestros órganos.
 

Se asocia problemas cardiovasculares y diabetes mellitus tipo 2.
 

La leptina, producida los adipocitos, es una horma encargada tanto de la saciedad como de la movilización de las grasas.

 

Los adipocitos más pequeños producen menos leptina que los más grandes. Las células de la grasa visceral son más pequeñas que las células de la grasa superficial, por esto la grasa visceral produce menos leptina que la superficial.

 

Al producir menos leptina la saciedad llega más tarde y la movilización de las grasas para su termogenesis es más lenta.

Grasa superficial

 

La grasa superficial es necesaria para aislarnos del frio o del calor; para protegernos de golpes o caídas; para permitir la correcta lubricación y cuidado de la piel y el pelo.
 

En adultos no deportistas el porcentaje de grasa sobre la masa del cuerpo oscila entre el 20 y el 35 para las mujeres y entre el 10 y el 20 para los hombres.
 

La grasa se almacena en el organismo en forma de triglicéridos, en los adipocitos (células grasas), que a su vez forman el tejido adiposo.

 

Una parte de los triglicéridos circula por el torrente sanguíneo (triglicéridos en sangre) y otra se almacena en las células musculares.

Genética y género

 

Acumular la grasa bajo la piel y encima del musculo suelen ser típico de las mujeres y bajo el musculo y entre las vísceras suele ser la forma que la evolución a dado a la mayoría de los hombres.

 

Pero la genética siempre varia, y no es difícil ver hombres obesos que no tienen el abdomen hinchado pero si la grasa en los muslos y en los glúteos.

 

De la misma manera es fácil también encontrar mujeres con la tripa abultada y poca grasa en los muslos.

Adipocitos

 

Son las células encargadas de crear y almacenar la grasa; así como la liberación de citocina, adiponectinas y hormonas. Por lo que, en la actualidad se reconoce al adipocito como una glándula.

 

A la que forman estas células se la denomina, panículo adiposo.

Fuentes

 

Federico Soriger Escofet. La obesidad. Editorial Díaz de Santos, 1994:55.

Santana Porbén Sergio. Las adipocitoquinas en la génesis y evolución del Síndrome Metabólico. Rev Cubana Aliment Nutr 2010; 20(2):304-317.

Lozano Castañeda Oscar. Adipocitoquinas. Rev Endocrinol Nutr 2002; 10(3):147-150.

Alfredo Jácome Roca. Fisiología endocrina. 3ª ed. Academia Nacional de Medicina, 2005. 

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