Feromonas humanas:¿Mito o realidad?

Feromonas humanas:¿Mito o realidad?

El órgano vomeronasal parece ser el canal que comunica se comunica con el cerebro y controla el comportamiento y la reproducción

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Las feromonas son sustancias químicas que envían señales a los demás miembros de la misma especie. Estas señales podrían servir para muchos propósitos, tales como demarcación de territorio, como en el caso de los perros y gatos a través de la orina, o para marcar un sendero de alimentos. ¿Alguna vez te has preguntado cómo todas las hormigas parecen converger en la misma fuente alimentaria? O para enviar señales de alerta a otros miembros de la especie, ante un peligro inminente.

 

El propósito más conocido y que siempre ha atraído la mayor atención es el uso de feromonas como medio de atracción sexual.

 

Las feromonas como un atrayente sexual fueron identificadas desde 1956, cuando los científicos extrajeron un compuesto a partir de ciertas glándulas en el abdomen de la polilla del gusano de seda. Encontraron que esta feromonas, a la que llamaron bombykol, causaba un efecto asombroso en las polillas del gusano de seda masculino, que al exponerse a sus efectos, entraba de inmediato en una frenética “danza”. Los científicos se dieron cuenta que habían encontrado un elemento vital en el proceso de atracción sexual para estas polillas.

 

Con el tiempo, esta información ha sido utilizada para controlar e interrumpir los ciclos de reproducción de muchos insectos y plagas. Los insectos, en general, tienen patrones de comportamiento muy simples y predecibles, por lo que son los sujetos más fáciles para los experimentos. 

 

¿Funcionan las feromonas en el mundo de los mamíferos también? Los estudios hechos en ratas y hámsters parecen sugerir que ciertamente lo hacen. Estos estudios también sugieren que las feromonas no actúan directamente sobre el sentido del olfato normal, que tiene que ver con los olores, sino que parecen actuar a través de un canal muy específico.



Los investigadores creen que el órgano vomeronasal es fundamental para reconocer estas señales especializadas. El órgano vomeronasal o VNO, con forma de cigarro, se localiza en el hueso vómer, entre la nariz y la boca, en las fosas nasales que parece comunicarse directamente con las partes del cerebro que controlan la reproducción y su comportamiento.

 

Pero ¿cómo hacer que estos mismos mecanismos de atracción y de modificación de conducta se apliquen al más complejo de los mamíferos, el hombre mismo? Esto ha sido durante mucho tiempo motivo de debate. 

 

Sentido clave: sentido del olfato



El sentido del olfato es quizás uno de los menos utilizados en los seres humanos, tal vez por la menor necesidad de utilizarlo para la supervivencia que otros mamíferos primitivos. Por otra parte una industria multimillonaria en todo el mundo, el perfume, es prueba de la importancia de los olores.

 

¿Tienen las feromonas humanas efectos en otras especies? Varios estudios han mostrado resultados prometedores. El doctor Winifred Cutler, un biólogo y endocrinólogo encontró que las mujeres con relaciones sexuales regulares tenían más ciclos menstruales regulares.



Otro notable estudio fue realizado por Martha McLintock en 1970, cuando observó que los ciclos menstruales de los grupos de mujeres que vivían juntas tendían a sincronizarse. Además, reveló el sorprendente hecho de la exposición a las feromonas de otras mujeres, causaba los cambios en el ciclo. Las implicaciones de este descubrimiento para el tratamiento de la infertilidad o incluso la anticoncepción son, evidentemente, muy prometedoras y se ha sugerido que las feromonas también se podrían utilizar para cambiar el humor y aliviar la depresión y el estrés.

 

Se ha encontrado que las feromonas son también propensas a ser la base científica del concepto romántico de la “química” entre los individuos, esa sensación de una atracción instantánea y conexión con ciertas personas.

También hay pruebas de que buscamos compañeros cuyos sistemas inmunológicos se complementan con el nuestro. En otras palabras, somos instintivamente atraídos por las personas cuyos sistemas inmunes son más diferentes a los nuestros. Esto asegura la producción de crías más fuertes y sanas. Nuestras acciones instintivas se basan en las señales químicas que recogemos.

 

Hay cientos, si no miles de empresas por ahí, tratando de vender todo tipo de productos supuestamente con feromonas,que en muchos casos prometen resultados casi inmediatos y sorprendentes en la atracción de los miembros del sexo opuesto.

Sin embargo, no hay evidencia de su efectividad. Pero es indiscutible que las feromonas jueguen un papel importante en la fisiología humana. 

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