Prevenir desnutrición en adultos mayores

Prevenir desnutrición en adultos mayores

Los expertos aseguran que un correcto patrón alimenticio ocurre cuando se siguen una serie de normas básicas que contemplan la cantidad justa de alimentos, la variedad en la dieta,...
Una opción para prevenir la desnutrición en el adulto mayor

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Lau Martínez | Colaboradora

Estudió periodismo y comunicación en la UNAM. Desde hace 6 años vive en Madrid y colabora como corresponsal en Salud180.com. Siguel@ en:

Los expertos aseguran que un correcto patrón alimenticio ocurre cuando se siguen una serie de normas básicas que contemplan la cantidad justa de alimentos, la variedad en la dieta, la tradición vital y cultural del anciano y el consumo de agua. Asimismo, el calcio es imprescindible en esta etapa de la vida.

Teniendo en cuenta todo ello, el proyecto Nutrición Básica Adaptada (ABA) propone alimentos preparados de textura suave y homogénea, a modo de purés y papillas, y concentrados de energía, proteínas y minerales controlados en sal, colesterol y azúcares y de sabor agradable, que en todo momento tienen en cuenta las necesidades generales y específicas de las personas mayores. De lo que se trata es de aportar todos los nutrientes necesarios en una dieta equilibrada y especialmente pensada para ellas.

 

 

Cada etapa de la vida requiere de cuidados, pero es en las últimas fases de la existencia cuando la atención y el cuidado son más necesarios. Al desgaste físico, en muchos casos se añaden los estados depresivos o la situación socioeconómica del adulto mayor. En este contexto, es probable que pierda interés por su alimentación, o simplemente disminuya su capacidad para alimentarse como antes. De ahí que numerosas instituciones geriátricas del mundo se preocupen cada vez más por el desarrollo de nuevas formas de alimentación que cubran las necesidades específicas de los mayores. A esto se llama Alimentación Básica Adaptada (ABA).

 

El caso del enfermo neurológico y su alimentación

La pérdida de piezas dentales, la depresión, el paulatino deterioro mental, la aparición de enfermedades de tipo oncológico o de otra índole, pero sobre todo, las demencias seniles y enfermedades neurológicas como el Alzheimer o el Parkinson, son algunas de las situaciones que provocan desnutrición en el anciano. De acuerdo con la doctora Carmen Gómez Candela, presidenta de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA), "en el caso de las enfermedades neurológicas, la incapacidad que generan estas patologías para ingerir los alimentos o tragarlos, así como la falta de autonomía para comer, están en el origen de la desnutrición senil.

 

En este sentido, los pacientes neurológicos suelen presentar disfagia, por lo que se hace extremadamente necesario que el médico programe una dieta adecuada para ese paciente con dificultad para deglutir". En el caso del paciente oncológico, su propia patología le conduce a padecer anorexia neoplásica. Además, el propio tratamiento que recibe (quimioterapia y radioterapia) provoca una serie de alteraciones como náuseas o vómitos, por lo que el enfermo precisa modificar su dieta.

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