Ombligo

Ombligo

Cicatriz redonda que queda en medio del vientre, después de romperse y secarse el cordón umbilical. A los cinco o seis días de vida del recién nacido se marchita el cordón umbilical y se desprende, dejando en su punto de inserción una pequeña cicatriz que constituye el ombligo propiamente dicho. Lo más importante es prevenir la infección y vigilar la aparición de hernias umbilicales.

 

En la actualidad el ombligo es utilizado como vía de acceso en la realización de laparoscopias y poco más, mientras que el cordón umbilical interesará sobre todo por su longitud, ya que si es demasiado corto o demasiado largo podría ser origen de algunas complicaciones tocológicas.

 

Por otra parte, tras el parto es conveniente revisar el cordón por dos motivos: por él circulan dos arterias y una vena, y si una de las arterias faltara o fuera muy rudimentaria, podría ser indicación de la existencia de alguna anomalía fetal; mientras que la existencia de nudos en el trayecto del cordón podría ser señal de una hipoxia fetal.

 

Por otro lado, la técnica de la fetoscopia permite la extracción de sangre del cordón umbilical para realizar analíticas fetales.

 

También se ha establecido el concepto de que el embrión es un repositorio de células madre y de tejidos de gran potencial biológico, siendo útiles en la terapéutica de ciertos casos de leucemia mediante la reposición de células sanguíneas obtenidas del cordón umbilical (planteamiento que se intenta desarrollar creando un "banco de cordones umbilicales" para un posible uso futuro).

 

Desde el punto de vista antropológico y popular, el ombligo y especialmente el cordón umbilical han tenido históricamente una gran importancia médica y social para muchos pueblos.

 

Desde un punto de vista terapéutico el ombligo tiene menos importancia que el cordón umbilical, aunque en España, especialmente en zonas de Ciudad Real, era un objetivo básico del tratamiento de la esterilidad ya que se aplicaban parches en el ombligo de la mujer estéril mientras que a la vez orientaban los pies de su cama hacia el norte geográfico.

 

Fuentes

 

Michel Latarjet, Alfredo Ruiz Liard. Anatomía Humana. 4ª ed. Tomo I. Editorial Médica Panamericana, 2004.

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