Gastroenteritis

Gastroenteritis

La gastroenteritis es una inflamación simultánea de la membrana mucosa del estómago y de la de los intestinos. Bajo este término general de gastroenteritis, se engloban diversos tipos de irritación e infección del tracto digestivo.

 

Habitualmente, la gastroenteritis se trata de una infección menor del tracto digestivo, que se produce cuando algunos microorganismos se multiplican con rapidez en el estómago y en el intestino.

 

Aunque por lo general está causada por un virus, la gastroenteritis puede tener otros orígenes, como las intoxicaciones por alimentos contaminados o por medicamentos.

 

Los riesgos que conlleva una gastroenteritis dependen de la edad, del estado de salud general del paciente y de las causas que la han generado. Estos síntomas desaparecen rápidamente después de 3-4 días.

 

El tratamiento consiste en reponer agua y electrólitos (fundamentalmente sodio y potasio) y régimen bajo en celulosa (fibra).

 

Las gastroenteritis pueden deberse a múltiples motivos. La más común es un virus que se propaga rápidamente en diferentes ambientes a través del agua, alimentos contaminados o de persona a persona.

 

El agente etiológico también puede ser bacteriano o parasitario. Las bacterias que más comúnmente causan gastroenteritis son los géneros de salmonella, escherichia, shigella y campylobacter.

 

Las bebidas y los alimentos contaminados por microbios también pueden producir gastroenteritis. La ingestión de hongos o de frutas silvestres no comestibles que contienen sustancias tóxicas, así como los excesos en la comida o en la bebida, y de ciertos medicamentos, como las aspirinas, laxantes, etc. puede dar lugar a distintos tipos de gastroenteritis.

 

Algunas personas son alérgicas a ciertos alimentos, tales como los mariscos, los huevos o la carne de cerdo, entre otros, lo que puede provocarles gastroenterocolitis. Otra causa posible de esta enfermedad es la alteración de la microbiota bacteriana natural del tracto digestivo. 

 

También los antibióticos pueden tener un efecto parecido, ya que actúan sobre la población bacteriana intestinal, alterando su equilibrio natural, es importante precisar que en un inicio la sintomatología de una gastroenteritis es muy similar a la de un diagnóstico de apendicitis por lo cual es importante el control posterior y los exámenes de sangre respectivos.

 

La pérdida de apetito y las náuseas, seguidas de diarrea abundante, son los primeros síntomas de una gastroenteritis. Poco después se producen accesos de vómito y movimientos intestinales, con diarrea acuosa, dolores y espasmos abdominales, fiebre y extrema debilidad.

 

Las deposiciones suelen ser muy líquidas y, algunas veces, si la enfermedad se prolonga mucho tiempo, pueden llegar a contener sangre y mucosidades. Por lo general, los síntomas desaparecen después de dos o tres días.

 

La diarrea y los vómitos que se presentan en un ataque de gastroenteritis originan una rápida pérdida de líquido y de elementos químicos, como sodio o potasio, lo cual puede causar una deshidratación grave, que alteraría la función química del organismo y, si no se remedia, puede afectar la función del hígado y de los riñones. Los riesgos son mayores en el caso de los niños, sobre todo de los menores de 18 meses, y también en los ancianos.

 

Fuentes

 

Pedro García Martos, Fernando Paredes Salido, María Teresa Fernández del Barrio. Microbiología clínica práctica. 2ª ed, 1994.
John L. Ingraham, Catherine A. Ingraham. Introducción a la Microbiología. Reverte, 1998.
Martin H. Floch. Netter.Gastroenterología. Masson ,2006.

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