Ligamento cruzado en rodillas

Ligamento cruzado en rodillas

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La lesión del ligamento cruzado en rodillas es una ruptura (parcial o completa) o estiramiento excesivo del ligamento cruzado anterior (LCA) o posterior (LCP) de esta articulación tan importante como necesaria.

 

De acuerdo con los ortopedistas de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, la rodilla es similar a una articulación en bisagra; su ubicación es vital ya que une la punta del fémur (hueso del muslo) con la parte superior de la espinilla (tibia). Para entender lo grave de esta lesión, es importante conocer los cuatro ligamentos principales que conectan estos dos huesos:

  1. Ligamento colateral medio (LCM), que corre a lo largo de la parte interior de la rodilla y evita que ésta se doble hacia adentro
  2. Ligamento colateral lateral (LCL), que corre a lo largo del lado exterior de la rodilla y evita que ésta se doble hacia fuera
  3. Ligamento cruzado anterior (LCA), que está en la parte media de la rodilla. Impide que la tibia se deslice hacia afuera frente al fémur y brinda estabilidad rotacional a la rodilla
  4. Ligamento cruzado posterior (LCP), que trabaja junto con el LCA e impide que la tibia se deslice hacia atrás por debajo del fémur

El LCA y el LCP se cruzan dentro de la rodilla formando una "X"; por ello se les denomina ligamentos "cruzados".

 

¿Quiénes son más propensos a padecer la lesión?

 

Las lesiones del LCA frecuentemente ocurren con otras lesiones. El ejemplo clásico es cuando el LCA se desgarra al mismo tiempo que el LCM y que el menisco medial (uno de los cartílagos amortiguadores de la rodilla). Hacer una parada rápida, en combinación con un cambio de dirección al estar corriendo, girando, aterrizando de un salto o extendiendo demasiado la articulación de la rodilla puede causar lesión al ligamento cruzado anterior.

 

Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir una ruptura del LCA que los hombres, y aunque la causa de esta situación aún no se entiende completamente, puede deberse a diferencias en la anatomía y funcionamiento muscular.

 

Los adultos generalmente se rompen el LCA en la parte media del ligamento o el ligamento se separa del fémur; estas lesiones no sanan por sí solas. Por su parte, los niños son más susceptibles a que se separe este ligamento con un pedazo de hueso todavía adherido; estas lesiones pueden sanar por sí solas o pueden requerir una operación para reparar el hueso.

 

Algunas personas son capaces de vivir y de desempeñarse normalmente con una ruptura del LCA; sin embargo, la mayoría se queja de que su rodilla es inestable y puede "fallar" con la actividad física. Las rupturas del LCA que no se reparan también pueden llevar a una artritis precoz en la rodilla afectada.

La lesión en el ligamento cruzado posterior

 

Por otro lado, el ligamento cruzado posterior (LCP) es el más fuerte de la rodilla y se extiende desde la superficie posterior-superior de la tibia (hueso entre la rodilla y el tobillo) hasta la superficie frontal inferior del fémur (hueso que se extiende desde la pelvis hasta la rodilla).

 

 

El ligamento impide que la articulación de la rodilla presente inestabilidad posterior, es decir, impide que la tibia se mueva demasiado y que se vaya por detrás del fémur.

 

El ligamento cruzado posterior generalmente se lesiona por extensión excesiva de la rodilla, lo que puede suceder si  aterrizas torpemente después de saltar. El LCP también puede resultar lesionado por un golpe directo a la rodilla flexionada, como aplastar o romperse la rodilla en un accidente automovilístico o caer duro sobre ésta doblada.

 

La mayoría de las lesiones del LCP ocurren con otras lesiones de ligamentos y traumatismo grave en la rodilla. Si sospechas de una lesión en el LCP, es importante que un profesional médico lo examine inmediatamente.

Primeros auxilios en ambas lesiones

En cualquier caso de lesión en los ligamentos de la rodilla, debe consultarse con un médico ortopedista de manera inmediata. Sin embargo, mientras se acude al especialista, una lesión de LCA se debe tratar con:

  1. Elevación de la articulación (por encima del nivel del corazón)
  2. Hielo
  3. Analgésicos tales como los antiinflamatorios no esteroides (como el ibuprofeno)

 

No debe volver a jugar hasta que le hayan realizado una evaluación y tratamiento. Algunas personas pueden necesitar muletas para caminar hasta que la inflamación y el dolor hayan mejorado. Para las lesiones leves, el médico puede sugerir fisioterapia para ayudar a recuperar la movilidad de las articulaciones y la fuerza de las piernas.

 

En el caso de la lesión del ligamento cruzado posterior, se debe:

  1. Colocar una férula
  2. Aplicar hielo en el área
  3. Elevar la articulación (por encima del nivel del corazón)
  4. Tomar antiinflamatorios no esteroides para el dolor

Limita la actividad física hasta que la inflamación disminuya, el movimiento sea normal y el dolor desaparezca. La fisioterapia te puede ayudar a recuperar la fuerza en la articulación y en la pierna. Si la lesión sucede de repente o si tienes un nivel de actividad alto, puedes requerir una cirugía, ya sea una artroscopia de rodilla o una reconstrucción quirúrgica "abierta".

Aclaracion:

El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de Salud180.com

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