Diabetes también ataca a perros y gatos

Diabetes también ataca a perros y gatos

Diabetes también ataca a perros y gatos. Cortesía: iStock

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La diabetes mellitus, al igual que en los humanos, es una enfermedad del sistema endocrino en la que existe una falta de insulina (diabetes tipo 1 o insulinodependiente) o bien existe insulina, pero ésta no puede actuar adecuadamente (diabetes tipo 2 o no insulinodependiente).

 

La diabetes es una enfermedad bastante frecuente en los gatos y tiene unas características muy diferentes en relación al perro tanto en su presentación clínica, como en su diagnóstico o tratamiento.

 

Uno de cada 500 canes desarrolla diabetes. La edad promedio de la diabetes canina es entre 7 y 9 años de edad. Entre las razas más comunes se encuentran: Samoyedo, Australian terrier, Schnauzer miniatura, French poodle miniatura, French poodle toy y Pug.

 

Síntomas en caninos y felinos

 

Estos animales domésticos incrementan el consumo de agua y aumenta su fatiga, pierden peso a pesar de un apetito voraz, y llegan a quedar ciegos debido a que desarrollan cataratas.

 

A medida que el perro o gato se convierte en diabético estable, se debe detectar la disminución de su consumo de agua y orina, que se vuelve más dinámico, que su apetito se normaliza y empieza a tener un peso corporal estable.

 

Casi todos los perros y gatos con diabetes eventualmente desarrollan cataratas en los ojos, pero su desarrollo puede retrasarse con una excelente supervisión en casa. Hay que ver al perro o al gato en busca de signos de hipoglucemia, si es así informe a su veterinario de inmediato, ya que pueden ser peligrosos para su vida y son una indicación de que ha recibido demasiada insulina.

 

Los signos de hipoglucemia incluyen principios de hambre voraz y escalofríos, que puede progresar a debilidad, convulsiones y tropiezos. Si ve estos síntomas, inmediatamente llévelo con su medico veterinario: Si su mascota desarrolla molestias

 

El diagnóstico de la diabetes canina y felina se sustenta en los síntomas y la persistencia de elevados niveles de glucosa en sangre y orina. Es común que los perros y gatos con diabetes tengan otros problemas médicos y deben tener un recuento sanguíneo completo, química sanguínea, panel de análisis de tiroides, análisis de orina, urocultivo y la presión arterial realizadas. La ecografía abdominal y la radiografía del pecho también pueden estar justificadas en función de sus resultados del examen del veterinario.

 

Tratamiento de diabetes en mascotas

 

Una vez que haya sido detectada la diabetes en la mascota, es importante entender que el perro seguirá siendo diabético de por vida y que entre las mejores opciones de tratamiento están las inyecciones de insulina, la dieta y el ejercicio que, junto con una excelente relación con el veterinario, son vitales para el éxito del tratamiento de un perro enfermo.

 

En el caso de los felinos, deberían tratarse con insulina aquellos que sufren de diabetes tipo I (falta de insulina), aunque algunos necesitan de 1, 2 o incluso más dosis diarias (aunque esto es poco frecuente) ya que eliminan la insulina muy rápidamente. La dosificación apropiada debe ser determinada por el veterinario.

 

Algunos gatos con diabetes tipo 2 (no insulinodependiente) también deben recibir insulina debido a que como permanecen durante largo tiempo con niveles de azúcar altos, pueden desarrollar diabetes tipo 1. Resulta interesante destacar que un porcentaje importante de estos gatos dejan de necesitar insulina al cabo de un tiempo. La falta de insulina en el páncreas se revierte y vuelven a ser mascotas con diabetes tipo 2, pudiendo ser tratados con dieta y/o hipoglucemiantes orales.

 

Dieta, ejercicio e insulina: la opción

 

El veterinario puede recomendar una dieta especialmente formulada con alta en fibra y baja en grasas y calorías, sobre todo si su perro tiene sobrepeso u obesidad. La misma cantidad y tipo de alimentos deben ser alimentados dos veces al día, a las 12 horas, justo antes de la administración de insulina con la finalidad de evitar grandes fluctuaciones en la actividad diaria de glucosa en la sangre.

 

Ejercicio “quema” glucosa en la misma forma que la insulina, por lo tanto, cantidades moderadas de ejercicio diario se recomiendan a su perro. Demasiado ejercicio vigoroso puede reducir drásticamente los niveles de glucosa en la sangre, dando lugar a la hipoglucemia y deben evitarse. Además de mejorar la regulación de glucosa en la sangre, el ejercicio también promueve la pérdida de peso y salud a los huesos y los músculos.

 

Muchos dueños de mascotas prefieren píldoras en lugar de inyecciones, sin embargo, la píldora no es tan eficaz como la insulina para el tratamiento de la diabetes en perros. Hay varias formas de insulina disponibles y su veterinario hará la mejor selección para su perro. La mayoría de los perros requieren inyecciones de insulina dos veces al día (12 horas y después de las comidas) para el mejor control de síntomas de la diabetes. Su veterinario le enseñará cómo manipular e inyectar la insulina, y la manera de supervisar a su perro, es común que su perro requiera cambios de dosis múltiples (sobre todo el primer año) y, posiblemente, incluso cambiar a otra insulina. Una buena comunicación con su veterinario le ayudará a tomar estas decisiones.

 

Vigilancia de la diabetes

 

Existen algunos aspectos de la vigilancia de un perro o gato diabético y su veterinario trabajará con usted para crear un protocolo que se ajuste a su estilo de vida y sus necesidades, siempre estará vigilado y se evaluaran los síntomas, signos de la enfermedad y puede incluir control de orina o niveles de glucosa en sangre.

 

Un reciente estudio demostró que 85% de los propietarios de perros con diabetes, no tuvo ninguna dificultad para realizar el procedimiento. Es importante la utilización de un dispositivo en el domicilio donde se encuentra el perro. El más recomendado son las unidades ALPHAtrak (Abbott), AccuCHEK (Roche Diagnostics) y Glucómetro ELITE (Bayer).
Incluso en ausencia de problemas ovios, su perro o gato diabético debe ver al veterinario de dos a tres veces cada año. Es común que los perros y gatos diabéticos desarrollen infecciones del tracto urinario y otros trastornos que pueden complicar su desarrollo.

 

Usted debe mantener un registro diario de las observaciones de su mascota, este registro debe incluir la evaluación de apetito, nivel de actividad, el consumo de agua, la orina y el volumen y el control de peso corporal. Incluya la orina y las mediciones de glucosa en la sangre, en esta hoja de registro, si así lo solicita a su veterinario.

 

Las mascotas pueden tener una excelente calidad de vida y vivir una vida sana. 

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