Sueño

Sueño

Se define sueño (del latín somnus, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño).

 

Para el acto de soñar existe la palabra específica ensueño, aunque suele utilizarse también la genérica (tener un sueño = soñar).

 

El adjetivo correspondiente a ensueño-sueño es onírico (del griego ónar, "ensueño"). Por analogía con el ensueño -que cumple a menudo fantasías del durmiente- se llama también sueño a cualquier anhelo o ilusión que moviliza a una persona.

 

Metafóricamente, se afirma que una parte del cuerpo se le ha dormido a uno, cuando se pierde o reduce pasajeramente la sensibilidad en la misma (parestesia).

 

El sueño, en cuanto acto de dormir, es un estado de reposo uniforme de un organismo.

 

En contraposición con el estado de vigilia -cuando el ser está despierto-, el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos externos.

 

Etapas del sueño

 

Existen diversas etapas del sueño que favorecen un descanso reparador, por lo que es importante que se destinen por lo menos ocho horas para este fin. Aquí te damos cuatro fases:

 

Desvelo: Es cuando te pasas todo el día despierto; tu cuerpo quema las calorías durante las diversas actividades que realizas y tus sentidos se encuentran atentos al 100%. Cuando oscurece, la producción de melatonina se dispara y la temperatura corporal disminuye, lo que genera que te sientas cansado y listo para dormir.

 

Fase 1: Es ésta se registran movimientos oculares rápidos. Es un periodo de transición entre la vigilia y el sueño. Se presenta en 10% de tu ciclo completo de descanso.

 

Fase 2: El ritmo cardiaco y la respiración se regularizan; además, baja la temperatura corporal. Continúa siendo un sueño ligero, pero reparador.

 

Fase 3: Tu presión arterial disminuye, los músculos se relajan, por lo que la circulación sanguínea se incrementa y se liberan las hormonas del crecimiento. Es cuando el cuerpo se empieza a cargar de energía y a recuperarse.

 

Fase 4 o REM: Esta se distingue por los movimientos oculares rápidos, tras 90 minutos de que una persona se quede dormida. El cerebro está activo, que es lo que permite soñar. Los músculos se paralizan.

 

Riesgos por falta de sueño

 

No todos requerimos las mismas horas de sueño, sin embargo se ha comprobado que dormir menos de 5 horas, varias noches consecutivas, tiene diversos efectos negativos para la mente y cuerpo, además de las ya conocidas asociadas a la diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y fatiga crónica:


1. Resfriados. De acuerdo con un estudio publicado por L.A. Times, dormir menos de 7 horas cada noche eleva tres veces más el riesgo de resfriarse, en comparación que aquellas que dormían alrededor de 8 horas.


2. Dispepsia funcional: El dolor en la parte alta del abdomen, así como los trastornos gastrointestinales, pueden ser un síntoma derivado de la falta de sueño.


3. Melancolía y negatividad. Según una investigación de la Universidad de California, Berkeley y Harvard Medical School, dirigida por Matthew Walker, la falta de sueño ocasiona que el cerebro se reactive 60% ante imágenes negativas y perturbadoras.


4. Cáncer de mama. La falta de descanso hace que sean más altas las posibilidades de que el cáncer vuelva en las mujeres postmenopáusicas, de acuerdo con una investigación de la Universidad Western Reserve (USA).


5. Hiperhidrosis nocturna. La falta de sueño puede traer un desajuste en la temperatura corporal, por lo que puede presentarse sudoración excesiva en la noche originada por un incorrecto funcionamiento de las glándulas sudoríparas, explica la dermatóloga Nina Roos para elpais.com
 

Entre las principales causas de la pérdida de sueño se encuentran la preocupación excesiva o estrés, malos hábitos de vida, apnea del sueño, trastornos del sueño  y la depresión, entre otras.
 

Por ello, de acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño (USA), si se desea tener una buena calidad de sueño, es importante cambiar los actuales hábitos de vida, tener una mejor alimentación, hacer ejercicio y acudir a una clínica especializada para mayores estudios que determinen las causas de la falta de sueño.

 

Fuentes

Daniel P. Cardinali. Neurociencia aplicada: sus fundamentos. Editorial médica panamericana, 2007.
Arthur C. Guyton, John E. Hall. Tratado de fisiología medica. 12ª ed. Elsevier, 2006.

Carles Soriano Mas, Gemma Guillazo Blanch. Fundamentos de neurociencia. Editorial UOC, 2007.

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