Ph vaginal

Ph vaginal

La acidez vaginal se mide en PH. El rol preponderante que juega la acidez en los genitales femeninos es defender esa zona de los ataques de gérmenes exógenos que provocan las temidas infecciones.

 

El pH neutro es de 6, por debajo de este número va siendo un pH cada vez más ácido y sobre 6, pasa a ser un pH básico, es decir, lo contrario de ácido. La vagina generalmente tiene un pH ácido de equilibrio de entre 4 y 4,9.

 

La acidez vaginal, que también es importante tenerla en la orina, es un mecanismo de protección contra las infecciones en esa zona, ya que un medio ácido es hostil para la mayoría de los gérmenes que pueden atacar esa zona.

 

Por tanto, cuando existe un medio ácido en la zona genital o urinaria en la mujer, las probabilidades de contraer una infección son muy bajas”.

 

Según el especialista, cuando hay infecciones se produce un círculo vicioso muy negativo en el que los gérmenes exógenos tienden a desplazar a los que producen la acidez, como es el lactobacilo, y uno de ellos es el comúnmente llamado “guardián de la vagina” o Döderlein.

 

Cuando éste es desplazado, entran otros gérmenes que no se sienten cómodos con la acidez y la van disminuyendo.

 

Los gérmenes “positivos” o lactobacilos que producen la acidez vaginal, pueden ser disminuidos o desplazados cuando la mujer tiene un tratamiento con antibióticos, por otros motivos, como una inflamación en la garganta por ejemplo.

 

Por lo general, a pocos días de iniciado el tratamiento con algún antibiótico, comienza la picazón vaginal, ya que ese tipo de fármacos “mata” el Döderlein, afectando la flora vaginal, disminuyendo la acidez, y aumentando la posibilidad de ataque de los gérmenes exógenos. A consecuencia de ello, se producen enfermedades tales como vaginitis y/ o vulvo vaginitis, entre otras.

 

Elementos que alteran el pH vaginal

 

Otros elementos que alteran el pH son el uso de jabón en los genitales, la falta de ventilación, los protectores diarios y la ropa interior sintética, entre otros.

 

Es importante saber que muchas veces los fenómenos depresivos provocan una baja de las defensas en general y, por tanto, también de la zona genital, lo que hace propicio la aparición de enfermedades infecciosas.

 

La medición del pH se usa a menudo en los centros de salud donde no hay acceso rápido y de buena calidad a los laboratorios, porque es fácil de medir. La medición consiste en pasar una cinta por la vagina, que da como resultado un color específico.

 

El examen microscópico del flujo vaginal completo permite saber si hay o no problemas de cualquier tipo. Es importante para la mujer acudir en forma perentoria al especialista para realizarse estos exámenes cuando presentan ardor, picazón, flujo excesivo, mal olor, o todas los anteriores.

 

Fuentes

 

E. Martín Cuenca. Fundamentos de fisiología. Thomson, 2006.
José Manuel Bajo Arenas. SEGO. Fundamentos de Ginecología. Editorial Médica Panamericana, 2009.

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