Nicotina

Nicotina

La nicotina es un alcaloide natural no oxigenado y muy toxico proveniente del tabaco, encontrado en la planta del tabaco (Nicotiana tabacum), la cual es una planta de procedencia Americana que se cultiva en todo el mundo.

 

La nicotina constituye cerca de 5% del peso de la planta, debe su nombre a Jean Nicot, quien introdujo el tabaco en Francia en 1560.

 

La nicotina se sintetiza en las zonas de mayor actividad de las raíces de las plantas del tabaco, trasportada por la savia a las hojas verdes. El depósito se realiza en forma de sales de ácidos orgánicos.
 

Es un potente veneno e incluso se usa en múltiples insecticidas (fumigantes para invernaderos). En bajas concentraciones, la sustancia es un estimulante y es uno de los principales factores de adicción al tabaco. Es soluble en agua y polar.

Adicción a la nicotina
 

Fumar cigarrillos constituye la forma predominante de adicción a la nicotina en todo el mundo. Actualmente la mayoría de los cigarrillos en el mercado mundial contienen entre 1 y 2 miligramos o más de nicotina.

 

Al inhalar el humo, el fumador promedio ingiere 0,8 mg de nicotina por cigarrillo, el humo hace llegar la nicotina a los pulmones, con las partículas de alquitrán asociadas; de ahí, pasa a la sangre. De entre diez a sesenta segundos después, la nicotina atraviesa la barrera hematoencefálica y penetra en el cerebro.
 

Cuando no se inhala el humo, la nicotina se absorbe más lentamente a través de las membranas mucosas de la boca.

 

De las aproximadamente 3000 sustancias que contiene el cigarrillo, solo la nicotina crea dependencia.

 

Tiene efecto sobre el segmento ventral del mesencéfalo y el nucleus accumbens del prosencéfalo, en las áreas que forman parte del sistema de recompensa. La nicotina se vincula aquí a los receptores nicotínicos de la acetilcolina (nAChR) de las neuronas. Imita al neurotransmisor acetilcolina, que suele acoplarse a esas proteínas canaliculares y, de ese modo, cuida de que las neuronas liberen abundante dopamina.
 

El influjo de la nicotina en las sinapsis dura varios minutos promoviendo una excitación persistente de las neuronas involucradas, efecto que se debilitará cuando la sensibilidad por exceso haga acto de presencia.
 

La causa de que la nicotina cree adicción está en que, aunque inicialmente las neuronas gabaérgicas a las que se acopla liberan el neurotransmisor ácido gammaaminobutírico (GABA) que controla la liberación de dopamina en las neuronas vecinas, si aquellas son sobre-nicotinizadas, entonces la secreción del neurotransmisor se limita, con lo que la excitación dopamínica de estas otras neuronas aumenta.
 

La consecuencia de lo anterior a largo plazo es que las células adaptan su bioquímica, y esto ocurre en dos fases: primero crecen los receptores de nicotina, por lo que aumenta la secreción de dopamina; sin embargo, con el tiempo las neuronas reaccionan de forma menos inmediata a la nicotina, por lo que las necesidades de ingerir más cantidad aumentan.

Terapias

 

Se distinguen, básicamente, dos líneas terapéuticas en la lucha contra la adicción a la nicotina: la farmacológica y la terapia con nicotina alternativa a fumar; en ambos casos, se considera que el coadyuvante de la predisposición psicológica es esencial para conseguir superar la adicción.

 

La terapia farmacológica se lleva a cabo con el uso de medicamentos que imitan la molécula de la nicotina y que la sustituyen en la fijación en los receptores nerviosos; la sustancia activa bupropion es la más utilizada, además de la vareniclina, un agonista nicotínico que se consume en forma de pastilla.

 

También se ha utilizado el antiepiléptico topiramato, que inhibe la transmisión de la exhibición. Todos estos medicamentos producen también los correspondientes efectos secundarios.
 

La terapia de administrar nicotina en dosis limitadas a través de medios alternativos (chicles, parches, pastillas e inhaladores) presenta el problema de su contraindicación para aquellos con problemas precisamente derivados del consumo de nicotina a través del tabaco e, incluso, la posibilidad de que, ella misma, cree adicción.

 

Pero si se usan por plazos cortos de no más de 9 semanas los sustitutos de la nicotina fumada, puede ayudar a superar la abstinencia de los fumadores adictos que dejan de fumar.

 

Se utilizan parches diariamente con una concentración constante de nicotina por 3 semanas y luego se van cambiando por otros de menor dosis de nicotina. Mientras tanto el cerebro aprende a funcionar sin nicotina y adquiere otros hábitos saludables.

 

Que los parches liberen la nicotina en forma constante no genera adicción porque no hay pico de nicotina en sangre que es lo que refuerza el deseo de fumar(es lo que disfruta el fumador al prender un cigarrillo). Los sustitutos de nicotina bien utilizados, junto a otras estrategias para dejar de fumar pueden ser muy efectivos y seguros.

Mecanismo de acción (¿Como actúa?)
 

La nicotina se une selectivamente a los receptores de acetilcolina en los ganglios autonómicos, la corteza adrenal y el cerebro.

 

Provoca en el sistema nervioso central un efecto estimulante sobre la vigilancia, alerta y rendimiento cognitivo (dosis bajas), y un efecto reforzador o de recompensa sobre el sistema límbico, mediado por la vía neuronal del placer (dosis elevadas).

 

La administración intravenosa activa los sistemas neurohormonales, con liberación de acetilcolina, noradrenalina, dopamina, serotonina, vasopresina, beta endorfina, hormona de crecimiento y ACTH.

 

Los efectos cardiovasculares de la nicotina incluyen vasoconstricción periférica, taquicardia e hipertensión.

Metabolismo de la nicotina
 

La nicotina se metaboliza en el hígado por medio del grupo de enzimas del citocromo P450 (CYP, enzimas que tienen la función de eliminar sustancias que no son sintetizadas por el propio organismo), y se convierte en cotinina para eliminarse por la orina.

 

En el hombre el 70-80 % de la nicotina es metabolizada por CYP2A6, del que se han identificado tres variantes: la normal CYP2A6*1, y otras dos asociadas con una actividad reducida de la enzima.

 

La presencia de las variantes anormales entre los individuos fumadores es menos frecuente que entre los no fumadores, los que las portan fuman menos cigarrillos al día y tienen más éxito en la deshabituación.

 

Existen por lo menos otros 3 metabolitos de la nicotina además de la cotinina, nornicotina y aminocetonas.

 

Sobre estas se han hecho algunos estudios de las concentraciones en sangre y en sistema nervioso central, lo que se ha visto es que la nicotina y la nornicotina per se, se acumulan.

 

Esto podría tener relación con enfermedades como Parkinson y Alzheimer en las que se ha demostrado que la tasa de pacientes con estas patologías es menor en la población de fumadores.

Fuentes
 

Sharon Mantik Lewis. Enfermeria Medico Quirurgica: Valoración y cuidados de problemas clínicos. 6ª ed. Vol 1. Mosby, 2004.
Rodger W. Griffin. Química orgánica moderna. Editorial Reverté S.A., 1981.
Malaiyandi V, Goodz SD, Sellers EM, et al. CYP2A6 genotype, phenotype, and the use of nicotine metabolites as biomarkers during ad libitum smoking. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2006; 15(10):1812-9.

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