Micropene

Micropene

Un micropene (microfalosomía) es un pene con longitud sumamente corta. Se considera micropene a aquel pene que no supera los 7 centímetros en erección; según la distribución gaussiana, un 0,6% de los penes se categorizarían como micropenes.

 

La condición generalmente se reconoce poco después del nacimiento, cuando el pene flácido estirado mide menos de 1,9 cm. de la base hasta el final del glande.

 

Este término médico se usa normalmente cuando el resto del pene, el escroto y el perineo, está bien formado, sin ambigüedad con otras condiciones.

 

La condición opuesta a la de micropene, es lo que se conoce como macrofalosomía, la cual consiste en individuos con un desmesurado tamaño del miembro viril.

 

Se han diseñado y ejecutado una variedad de técnicas quirúrgicas pero éstas, generalmente, no tienen un resultado lo suficientemente exitoso como para adoptarse como una técnica ampliamente aceptada.

 

Existen casos extremos de micropenes, apenas se puede distinguir el pene, y las glándulas parecen estar directamente conectadas con la piel del pubis.

 

Desde la década de 1960 hasta finales de la década de 1970, no era escaso que se recomendara una operación de cambio de sexo.

 

Esto era especialmente probable en los casos que se dudaba de la eficacia de inyecciones de testosterona. Si los padres aceptaban, el niño se operaría y sería considerado como una mujer. Se realizaría entonces una cirugía para suprimir los testículos y para formar una vagina artificial.

 

Esto se basaba en tres conceptos:

  • Que la identidad sexual y las diferenciaciones sexuales eran de incumbencia de la sociología del individuo, y no tanto así de la biología (un postulado primario de una cierta ideología académica feminista y liberal en los años 70)
  • Que un macho con un pene demasiado pequeño para penetrar una hembra, no encontraría un lugar social y sexual en la sociedad
  • Que una vagina funcionalmente aceptable se podría construir quirúrgicamente

 

La organización más conocida por emplear esta técnica fue el Hospital John Hopkins que realizó 12 de estas operaciones entre los años 1960 y 1980.

 

A mediados de la década de 1990, esta operación se ofrecía con menos frecuencia y cada uno de los tres conceptos se había descartado.

 

Los pacientes que quedaron severamente insatisfechos con esta técnica, al llegar a la edad adulta, promovieron el veto a esta práctica. Como resultado, las operaciones de cambio de sexo son muy escasas como solución al problema.

 

Fuentes

 

Nik Douglas, Penny Slinger. Secretos Sexuales: La Alquimia del Éxtasis, 1999.
Javier Eslava Schmalbach, Oscar Guevara Cruz, Pablo Gómez Cusnir. Semiología Quirúrgica. Universidad Nacional de Colombia, 2007.

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