Espasmo muscular

Espasmo muscular

Se denomina así cualquier contracción muscular involuntaria, exagerada y persistente, que puede afectar a los músculos estriados (voluntarios) y las fibras musculares lisas (involuntarias) de los órganos internos.

 

Los espasmos pueden ser tónicos, clónicos y tónico-clónicos.

 

El espasmo muscular o calambre se trata de una contracción involuntaria de los músculos que puede hacer que estos se endurezcan o se abulten.

 

Puede producir una contractura muscular.

 

Suele mejorar o desaparecer realizando ejercicios de estiramiento de la zona afectada, descansando y tomando algún tipo de relajante muscular o antiinflamatorio.

 

En el caso de las personas que realizan mucho ejercicio o un ejercicio continuo es recomendable tomar bebidas isotónicas que contiene los iones que necesitan los músculos para disminuir la fatiga o para recuperarse.

 

Los espasmos producidos en un cuadro de fibromialgia cursan de la misma forma pero su recuperación es más lenta casi siempre suele dejar contractura en la zona afectada.
 

Calambre, es el nombre común de un espasmo muscular, particularmente en la pierna.

 

Los espasmos musculares se pueden presentar en cualquier músculo del cuerpo. Con el espasmo, los músculos se contraen involuntariamente y no se relajan.

 

Por si mismo, el espasmo muscular es un signo que se presenta en varias enfermedades y no una enfermedad; aunque puede indicar una lesión muscular.

 

Cuando se presenta un espasmo muscular, se siente el músculo muy tenso y algunas veces se describe como un nudo. El dolor puede ser intenso y debilitante.

 

Cuando se presenta en lugares poco comunes como la espalda o los brazos, se puede incriminar al estrés o al exceso de ejercicio.
 

Los espasmos musculares se diagnostican por la presencia de músculos tensos o duros que son muy sensibles al tacto y no existen estudios imagenológicos ni exámenes de sangre que puedan ayudar a diagnosticar esta condición.

 

Si la causa del espasmo es la irritación de un nervio, como sucede en la espalda, una Imagen por Resonancia Magnética (IRM) puede servir para determinar la causa de dicha irritación.

Tratamiento

 

Al primer signo de espasmo muscular, se recomienda suspender la actividad e intentar estirar y masajear el músculo afectado.

 

En un principio, el calor ayuda a relajar el músculo, aunque la aplicación de hielo puede servir después de presentarse el espasmo inicial y cuando el dolor se haya reducido.

 

En caso de que persista el dolor en el músculo, se pueden utilizar medicamentos antinflamatorios no esteroides y, en casos más graves, el médico puede prescribir medicamentos antiespasmódicos.

 

Después del tratamiento inicial, se debe determinar la causa del espasmo para evitar que recurra y si existe compromiso de un nervio irritado, es posible que sea necesario recurrir a la fisioterapia o incluso a una cirugía.

 

La causa más común de calambres musculares asociados con actividades deportivas es la deshidratación, por lo que, a menudo, la rehidratación con agua o bebidas para deportistas resuelve el problema.

Expectativas (Pronóstico)

 

Los espasmos musculares se resuelven con reposo y con el tiempo y su pronóstico es excelente para la mayoría de las personas.

 

Las técnicas de entrenamiento apropiadas deben servir para evitar que los espasmos se conviertan en un problema crónico.

 

Si la causa de un espasmo ha sido un nervio irritado, entonces es posible que se requiera un tratamiento más extenso y que los resultados sean más variables.

 

En caso de presentarse un espasmo muscular intenso con un dolor incontrolable, se debe buscar asistencia médica e, incluso, si los espasmos no son intensos, el médico puede ayudar a modificar el programa de ejercicios para reducir el riesgo de que ocurran espasmos musculares en el futuro.

Prevención

 

  • Hacer estiramiento para mejorar la sensibilidad
  • Modificar las sesiones de entrenamiento para ejercitarse dentro de las capacidades
  • Beber mucho líquido mientras se hacen ejercicios e incrementar la ingesta de potasio que se puede encontrar en fuentes como el jugo de naranja, los plátanos y el tomate

Fuentes

 

Martínez Cruz Félix, Hernández Romero Luis Alfredo, García Torres José Luis, et al. Espasmo muscular del cuello en el esguince cervical y su correlación con la severidad de la lesión. Acta Ortop Mexicana 2003; 17(4):173-178.
Segatore Luigi. Diccionario médico Teide. Editoria Teide, 1983. 

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