Lentes de contacto vs gafas

Lentes de contacto vs gafas

Lentes de contacto

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Usar lentes de contacto puede ofrecer determinadas ventajas con respecto al uso de gafas en determinados aspectos.

 

Los lentes de contacto proporcionan un campo visual total, pues su colocación no interfiere en la visión: la persona percibe los objetos con un tamaño similar al tamaño real. Por este motivo, los lentes de contacto están especialmente indicadas en personas con anisometropía (diferente graduación en ambos ojos).

 

En estos casos, sobre todo cuando existe mucha diferencia de graduación entre un ojo y otro, es recomendable el uso de lentes de contacto, ya que con gafas la imagen que se forma en cada ojo es de distinto tamaño y el cerebro no puede juntarlas en una sola imagen.

 

No existen distorsiones laterales: como la lente de contacto se desplaza junto con el ojo, la persona siempre está mirando por el centro de la lente.

Por el contrario, utilizando gafas no siempre miramos por el centro del cristal. Así, cuando dirigimos la vista hacia los lados o cuando las gafas no están bien ajustadas, los objetos pueden aparecer distorsionados o aparentemente desplazados, sobre todo cuando la persona tiene una graduación elevada.

 

Los lentes de contacto no se empañan con los cambios de temperatura, ya que al estar en contacto con el ojo, su temperatura es similar. Sin embargo, no se recomienda la sobre exposición a los rayos solares.

 

Para muchas personas el uso de gafas puede ser un problema, debido a que no se sienten cómodos con su imagen. Esto es más frecuente cuando la graduación es elevada, por lo que las gafas resultan menos estéticas y más incómodas.

 

 

Al respecto, se utilizan lentes cosméticas para cambiar el color de ojos, así como para ocultar determinadas alteraciones oculares que afectan al aspecto estético del iris o de la pupila.

 

En determinados deportes no es aconsejable el uso de gafas, como ocurre en los deportes de contacto y aquellos en los que se realizan movimientos rápidos y bruscos, así como para los acuáticos.

 

A veces, los lentes de contacto se utilizan para que ejerzan una función terapéutica, actuando en ese caso como si se tratara de un "vendaje ocular"; es decir, protegen la superficie del ojo dañada para que el párpado no roce, evitando así el dolor y ayudando a la regeneración del tejido.

 

A pesar de que parecen ser mayores las ventajas de los lentes de contacto, contra los lentes ordinario o bifocales, si se presentan una serie de riesgos que vale la pena considerarlos.

 

Entre los más frecuentes se hallan: sequedad en los ojos (sensación de quemazón y de tener algo pegado en él), la inflamación de los párpados (debido a que el ojo aún no se adaptado al nuevo dispositivo), reacción alérgica (enrojecimiento de los ojos), y la hipoxia (poca oxigenación de la córnea).

 

Además de estos riesgos, los lentes de contacto requieren de algunos cuidados específicos y su empleo debe ser progresivo. Por lo cual, para tomar una buena decisión, acorde a tus necesidades, debes consultarlo primero con un especialista.

 

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