5 tipos de cáncer infantil más frecuentes

5 tipos de cáncer infantil más frecuentes

Cáncer infantil
Por: Manuel Reyes Última actualización: 10-02-2012

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J. Manuel Reyes | Editor

Los niños pueden tener cáncer en las mismas partes del cuerpo que los adultos, pero existen diferencias. Los cánceres de la niñez pueden ocurrir repentinamente, sin síntomas precoces, y tienen un índice de curación elevado.

 

El cáncer infantil se desarrollan a raíz de mutaciones (o cambios) no heredadas en los genes de unas células que todavía están en proceso de crecimiento.

 

Una vez diagnosticado, es importante que los padres busquen ayuda para su hijo en un centro médico especializado en oncología pediátrica (tratamiento de cáncer infantil).



Por ello, te presentamos algunos tipos de cáncer que más afectan a los niños:

 

Leucemia

La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos (leucocitos). Es el tipo más común en niños. Las células sanguíneas se forman en la médula ósea. Los glóbulos blancos ayudan a su organismo a combatir las infecciones; sin embargo, en los casos de leucemia, la médula ósea produce glóbulos blancos anormales.

 

Estas células reemplazan a las células sanguíneas sanas y dificultan que la sangre cumpla su función. La leucemia aguda es un tipo de crecimiento rápido y la leucemia crónica crece lentamente. Los niños con leucemia suelen tener uno de los tipos agudos.

 

Los factores de riesgo para la leucemia en niños incluyen tener un hermano o hermana con este cáncer, tener determinados trastornos genéticos y recibir tratamiento con radiación o quimioterapia. Generalmente, la leucemia infantil se cura con tratamiento: quimioterapia, medicamentos y radiación. En algunos casos, un trasplante de médula ósea y de células madre puede ayudar.

 

 

Tumores cerebrales

Los tumores cerebrales son abultamientos dentro del cráneo. Se encuentran entre los tipos más comunes de cánceres en niños. Algunos son tumores benignos, que no son cancerosos. Aún así, pueden ser serios. Los tumores malignos son cancerosos.

 

Los síntomas pueden incluir:

1. Dolor de cabeza

2. Vómitos y náusea

3. Cambios de la personalidad

4. Depresión

5. Dificultad para controlar los músculos

6. Convulsiones

7. Problemas con la vista o del habla

 

El tratamiento en los niños a veces es diferente al utilizado para los adultos. Los efectos secundarios a largo plazo son un aspecto importante. Las opciones también dependen del tipo de tumor y de su localización. Frecuentemente es posible extirpar el tumor; cuando no lo es, puede usarse radiación, quimioterapia o ambos.

 

 

Linfoma

El linfoma aparece cuando un linfocito, un tipo de glóbulo blanco, comienza a multiplicarse y deja sin espacio a las células sanas. Los linfocitos cancerosos crean tumores que agrandan los ganglios linfáticos.

 

Existen muchos tipos de linfoma: Un tipo se denomina enfermedad de Hodgkin; el resto se conoce como linfoma no Hodgkin. Los linfomas no Hodgkin comienzan cuando un tipo de glóbulos blancos, llamado células T o células B, se hacen anormales. Las células se dividen una y otra vez aumentando el número de células anormales. 

 

Las células anormales pueden diseminarse a casi todas las demás partes del cuerpo. La mayor parte del tiempo, los médicos no pueden determinar por qué una persona desarrolla un linfoma no Hodgkin.

 

 

Sarcoma del tejido blando

El sarcoma de tejidos blandos es un cáncer en los tejidos blandos, los cuales conectan, apoyan o rodean a otros tejidos. Algunos ejemplos incluyen músculos, tendones, grasa y vasos sanguíneos.

 

Existen muchos tipos, tomando como base el tipo de tejido en el que se inician. Algunas veces se diseminan y pueden ejercer presión sobre los nervios y otros órganos, causando problemas como dolor o dificultad para respirar.

 

No se sabe con exactitud la causa de estos cánceres, pero se corre un riesgo mayor si se estuvo expuesto a determinadas sustancias químicas, se recibió radioterapia o se tiene alguna enfermedad genética.

 

Para diagnosticar sarcomas del tejido blando, los médicos deben extirpar y examinar una parte del tumor en el microscopio. El tratamiento incluye cirugía, radioterapia, quimioterapia o una combinación de éstas.

 

 

Osteosarcoma

El osteosarcoma es el tipo más común de cáncer de hueso y uno de los más incidentales durante la infancia. Aunque existen otros tipos que con el tiempo se pueden extender a partes del esqueleto, éste es uno de los pocos que de hecho comienzan en los huesos y a veces se extienden a otras partes, por lo general a los pulmones u otros huesos.

 

Dado que el osteosarcoma por lo general se desarrolla a partir de los osteoblastos (las células que forman el tejido óseo), con más frecuencia afecta a los adolescentes que están experimentando un crecimiento rápido en altura.

 

 

Recuerda que hay una  mayor incidencia entre los niños que entre las niñas y, en la mayoría de los casos, afecta los huesos de la rodilla. Los niños que han heredado uno de los síndromes de cáncer raros también tienen un mayor riesgo de padecer esta enfermedad. ¡Cuídate!

 

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